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Dream Theater - Metropolis 2: Scenes From A Memory  
Año: 1999 Formato: Cd Estudio
Estilo: Metal Progresivo Duración: 77 minutos
Nº Discos: 1 País:
Productor/es: Mike Portnoy, John Petrucci
Músicos: James LaBrie (voz), John Myung (bajo), John Petrucci (guitarra), Mike Portnoy (batería), Jordan Rudess (teclados)
Tracklist: 1 Scene One: Regression, 2. Scene Two: Overture 1928, 3 Strange Deja Vu, 4 Scene Three: Through My Words, 5 Fatal Tragedy, 6 Scene Four: Beyond This Life, 7 Scene Five: Through Her Eyes, 8 Scene Six: Home, 9 Scene Seven: The Dance of Eternity, 10 One Last Time, 11 Scene Eight: The Spirit Carries On, 12 Scene Nine: Finally Free

En los últimos años la fama de Dream Theater ha ido creciendo poco a poco hasta situarles como uno de los grupos de culto dentro del heavy, progresivo o metal progresivo si se quiere. Más allá de etiquetas la banda de New York ha visto como el número de seguidores ha crecido con sus últimos discos, buena prueba de ello es que en su última gira les tuvimos actuando en el Palacio de los Deportes de Madrid, algo reservado a muy pocas bandas dentro del estilo. Pero a la vez que su popularidad ha ido en aumento, paradójicamente, la calidad de sus álbumes iba cayendo poco a poco.

Durante la época de los 90 Dream Theater se convirtieron en una referencia a nivel mundial abanderando lo que acabó por convertirse en metal progresivo. La idea de fundir a partes iguales el espíritu guitarrero del heavy clásico con los largos desarrollos del rock progresivo, sumar a Metallica con Genesis, a Iron Maiden con Yes, llevó a al banda a las puertas de un nuevo género que no tardó en convencer sobre todo a los del primer bando, es decir a los fieles del mundo heavy. A eso tenemos que sumarle la otra seña de identidad que ha marcado a la banda durante toda su carrera. El virtuosismo.

Los cinco miembros del grupo, cada uno con su instrumento han estado siempre en los primeros puestos de esas listas que se hacen todos los años por las revistas especializadas de ‘mejor batería del año’, ‘mejor guitarrista del año’...

Pero claro, una canción no se hace grande por muy bueno que sea quien la ejecute, la calidad de un tema no es directamente proporcional al número de notas por segundo que tenga ni a la cantidad de cambios de ritmo imposibles que haya en ella. ‘Yesterday’ de los Beatles no necesita durar 15 minutos ni un pianista con 10 años de conservatorio para ser todo un himno de la música. Si no tienes primero una canción sobre la que montar todo lo demás no hay nada, los grandes temas son los que puedes tocar con una guitarra acústica y siguen siendo grandes.

Y Dream Theater supieron hacer eso a la perfección en sus primeros discos. Supieron mantener el equilibrio entre la melodía y virtuosismo y el punto culminante de esa unión y para muchos la obra maestra del metal progresivo llegaría con ‘Metropolis 2: Scenes From A Memory’.

El disco llegaba en un momento muy importante para el grupo por varias razones. Su anterior trabajo, ‘Falling Into Infinity’ , intentó ser un giro hacia sonidos más poperos, más radiables pero la propuesta, aunque analizando con la perspectiva del tiempo no se trató de un mal álbum, no consiguió su propósito de incrementar las ventas del grupo ni acabó de convencer a los seguidores de la banda. Por otro lado, ‘Metropolis 2’ significaba el debut de Jordan Rudess (The Dixie Dregs, Rudess/Morgenstein Project) a los teclados que entraba en la banda para sustituir a Derek Sherinian.

Nuevo teclista y un disco anterior que casi no había gustado a nadie, ¿conseguirían Dream Theater volver a sorprender? Vaya que sí.

Para su siguiente disco los de New York decidieron hacer lo que cualquier banda de rock progresivo que se precie ha de hacer al menos una vez a lo largo de su carrera, un disco conceptual. Una historia de principio a fin, con sus personajes, sus giros argumentales, incluso se dividió el álbum en nueve escenas a modo de obra de teatro para reforzar la sensación de historia.

La trama se basa en el desarrollo de la historia de ‘Metropolis’ que apareció en ‘Images And Words’ dando lugar a todo un disco. Una relato con historias de amor, asesinatos, personajes oscuros y sesiones de hipnosis que escarban en el pasado. La publicación del álbum vino seguida de numerosas interpretaciones sobre la historia del álbum, así que dejaremos que el oyente ahonde por si mismo en el álbum para no robarle el placer de descubrir en primera persona la interesante trama.

Pero sobre una gran historia, Dream Theater supieron vestirla con una música que consiguió poner como nunca la enorme calidad de los músicos al servicio de la música, supieron demostrar que la contención también es una arte y hacer que en la balanza pesaran igual la canción y la banda. En ‘Metropolis 2’ tenemos temas que superan los diez minutos como ‘Beyond This Life’ o ‘Home’ llenos de complejos desarrollos instrumentales, pero que ni por un momento hacen que pierdas el contacto con lo que estás oyendo, son partes sin las que las canciones no serían iguales, son canciones.

Pero no menos importantes son los temas sencillos, los temas lentos que hacen que el disco fluya... Ahí tenemos la gran balada del álbum, ‘Through Her Eyes’, que con la colaboración de la increíble voz gospel de Theresa Thomason crea un ambiente increíble capaz de hacerte ver a Nicolás frente a la tumba de Victoria. Unos sencillos acordes de piano y la guitarra de Petrucci que parece llorar; Portnoy apenas aporta una sencilla de percusión y la voz de LaBrie hacen que la canción sea perfecta.

También tenemos algún corte que se acerca más a la estructura clásica de canción, como ‘Strange Deja Vu’ o la épica ‘The Spirit Carries On’ demostrando que estamos ante un disco sin complejos, sin patrones establecidos, un disco donde cada nota está ahí porque debe estar y sin ella el resultado total no sería el mismo.

La guinda del disco fue el tour en el que la banda interpretó cada noche el álbum de principio a fin. Sobre el escenario el grupo colocaba una pantalla de vídeo gigante en la que se proyectaban imágenes sobre la historia del disco. La gira quedó inmortalizada en un ya histórico álbum en directo, ‘Live Scenes From New York’. Un show de casi cuatro horas que contó sobre el escenario con la presencia de los personajes del álbum, así como todo un coro de gospel con Theresa a la cabeza arropando a la banda.

Después siguieron llegando álbumes y Dream Theater no supieron conservar el equilibrio, los músicos dejaron de estar al servicio de la música hasta convertir la banda en casi un número de circo. Pero la leyenda ya estaba escrita y hay quedaron discos como ‘Metropolis 2’, el decálogo del metal progresivo, un disco para disfrutarlo desde cualquier lado que se le quiera mirar, un disco que a buen seguro la perspectiva del tiempo le hará entrar en el reservado de los clásicos.

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