| Pereza caen bien, parecen la compañía ideal para una noche de juerga, pero quieren ser algo más que una banda para adolescentes que escuchan los 40 principales y adultos con esquizofrenia musical y sin prejuicios que vieron algo más en su anterior trabajo, “Aproximaciones”
Con la intención de evolucionar se arriesgan excesivamente en “Aviones” que tiene muchas más posibles críticas que alabanzas. Podríamos decir que el disco es demasiado largo y plano en cuanto a cambios de tono y motivos melódicos, podríamos decir que las letras siguen siendo demasiado adolescentes, podríamos decir que se repiten las melodías de trabajos anteriores pero enfundadas en unos arreglos a la americana, podríamos decir que en el fondo sin este traje nuevo sonarían a lo mismo.
Aún así, el disco tiene un puñado de canciones emocionantes y valiosas por si mismas. “Windsor” abre de forma esperanzadora el disco, “Violento amor” aguanta el tipo pero “Ladie Madrid” comienza ya a resultar un cliché de ellos mismos en cuanto a letra y melodía.
El quinto corte “Amelie” que ya se pudo escuchar como parte del documental “Baires” es otra de las perlas del disco, que podría estar firmada por el propio Calamaro que canta en esta canción junto a Leiva. Le siguen canciones olvidables o que recuerdan a lo mismo. Entre ellas “Pirata” es probablemente la peor del disco. Del resto podemos destacar “Está lloviendo”, “El día que no pueda más” y “Llévame al baile”.
En definitiva, no se pueden poner pegas a la producción y los arreglos pero intentar adentrarse en el terreno donde por ejemplo tenemos referentes como Quique Gonzalez con el único arma de una buena producción es peligroso y las letras no están a la altura. A pesar de todo, este esquizofrénico musical cree que este disco con diez canciones bien elegidas habría estado a la altura y que todavía hay esperanza de que el siguiente disco de Pereza sea el que nos gustaría imaginar. |